Orígenes de la literatura costarricense
Costa Rica se destaca por ser un país con una vasta producción de poesía, la cual no solamente se caracteriza por su cantidad, sino también por la calidad, haciéndose de un lugar en la literatura centroamericana.
Pero, ¿cuál es la línea evolutiva que sigue América Central en general, y nuestro país en particular en lo que respecta a la literatura? Desde la época de la conquista, la región estuvo subordinada al poder español, lo que significó la pérdida de la cultura, ya que se dio la imposición de la europea sobre esta.
Ya en 1898 se rompen las relaciones de la última colonia con España, este es el momento cuando la literatura latinoamericana de real envergadura surge.
La literatura costarricense, a diferencia de otros países, no posee una tradición delimitada, no tuvo un desarrollo caracterizado por una sucesión de fases. A pesar de esta situación, se pueden distinguir tres de las llamadas “generaciones literarias”. Primeramente, encontramos a un grupo de escritores que se ubica hacia finales del siglo XIX y principios del XX, conocida como la “Generación del 900”, en la cual se encontraban escritores de la talla de Joaquín García Monge. La segunda generación, es la denominada “Generación del 40”. Una tercera ola surge después de los hechos acontecidos a finales de la década de los cuarenta, al estallar la Guerra Civil del 48, y que a partir de 1960, constituyeron el impulso de la capacidad creadora de la literatura en Tiquicia. Volver
La Poesía como género literario
Si hablamos de poesía costarricense, la idea por sí misma es débil y nebulosa. Se dice que su aparición formal se dio cuando Máximo Fernández publicó su obra “Lira Costarricense”. Bajo la influencia de dos tradiciones es que este género se desenvuelve: la primera, es la proveniente de la ya antes mencionada potencia colonizadora: España y la otra es la literatura hispanoamericana. Costa Rica no fue cuna de escuelas o tendencias literarias de trascendencia, pero esto no quiere decir que se haya quedado al margen de los grandes movimientos literarios. Volver
Etapas de La Poesía en Costa Rica
Dos períodos en la poesía costarricense son los que se pueden delimitar. El primero, denominado como modernista, comienza con el nacimiento de la creación poética a finales del siglo XIX hasta la década de 1930. Los ideales de armonía y cosmopolitismo, la presencia de seres mitológicos como dioses y ninfas y el esteticismo son los rasgos que identifican a esta época, la cual cobijó a muchos autores como por ejemplo Roberto Brenes Mesén, con su obra “En el Silencio”, de 1907; Lisímaco Chavarría con “Orquídeas”, de 1904 y Julián Marchena con “Alas en Fuga” publicada en 1941. Brenes Mesén y Chavarría, junto con Aquileo J. Echeverría, son considerados como el primer grupo de escritores que toman el elemento del amor como texto y se dice que también como pre-texto de su literatura; desde tres ángulos distintos: Echeverría dedica sus creaciones a la familia, a las parejas, a la campesina. Brenes denota una influencia de la corriente francesa, evocando las sensaciones de suspiro, desvarío, alucinación; a lo que el autor le llama “la Nada”; finalmente, Chavarría nos hace percibir en sus poemas un dejo de confusión, heroísmo y novedad.
La era postmodernista llegó años más tarde como ramificación de la primera, de ahí las características muy similares a su antecesora, pero manteniendo un estilo propio, utilizando un lenguaje más sencillo y coloquial y amparando a escritores como el mismo Marchena, Rafael Estrada (“Viajes Sentimentales”, 1924), Asdrúbal Villalobos (“Frutos Caídos, 1929”) y Arturo Agüero (“Romancero Tico”).
El postmodernismo fue la catapulta que llevó a la poesía costarricense al segundo período, llamado de vanguardia, que empieza en 1940 y se extiende hasta aproximadamente la década de los setenta. El período vanguardista impone nuevas formas de expresión tales como el versolibrismo, la irracionalidad, la novedad y la sorpresa. Esta era surgió en medio de una Costa Rica llena de tensiones políticas y sociales, por lo que todas estas problemáticas fueron traducidas al lenguaje poético, lo que explica la presencia de sentimientos de incertidumbre, soledad y desencanto; además del uso del elemento erotismo, buscando el deseo de unidad y comunicación. Isaac Felipe Azofeifa, Max Jiménez, Francisco Amighetti, Eunice Odio, Jorge Charpentier y Carmen Naranjo son algunas de las figuras más prominentes del vanguardismo. Volver
Poesía hacia finales del siglo XX
Ya en la década de 1960, una de las figuras más importantes de la literatura costarricense en general se da a conocer: hablamos de Jorge Debravo, reconocido por la brillantez y entusiasmo de sus creaciones, para citar algunos ejemplos, “Nosotros los hombres”, de 1966 y “Canciones cotidianas” publicada en 1967. Julieta Dobles, Laureano Albán (“Geografía invisible de América”, “El viaje interminable”), Alfonso Chase (“El libro de la Patria”, “Los pies sobre la tierra”) y Mayra Jiménez son otros de los poetas destacados en la era de la vanguardia.
En el último cuarto de siglo, nuevos actores son tomados verdaderamente en cuenta, como lo es la mujer, en la sociedad en general, y en la literatura particularmente. Ana Istarú (“La estación de fiebre”, 1983), Nidia Barboza (“Hasta me da miedo decirlo”, 1987), Mía Gallegos (“El claustro elegido”, 1989) son poetizas que han dejado su huella en la poesía costarricense.
La información consultada para la Sección “Poesía para Todos” fue: